miércoles, 16 de octubre de 2013

Lira, la partida de la señora.

La señora dormía sobre su lecho de flores rosas, como era la tradición los nobles dormían eternamente sobre las flores rosas más hermosas, los de cuna baja dormían sobre flores blancas.
Su rostro se veía contrastante con su color cenizo... a diferencia de las rosas que se veían tan vivas y coloridas.
La ceremonia dio inicio, los cánticos sonaron fuertes, pero muy tristes y dolorosos... la señora había muerto... a mi lado gemía débilmente el dragón de la señora. Cuando llego la hora, el dragón se hazlo en toda su altura, del pecho del dragón emano un sonido grave y doloroso, las famas salieron de sus fauces, eran azules como los ojos de la señora.
El cuerpo de la señora ardió entre las llamas, por un momento creí ver como sonreía plácidamente y acariciaba las llamas con la palma de su mano. 
Me aparte diez pasos hacia atrás, luego veinte y otros treinta pasos. Apenas di el ultimo paso y el dragón alzo a vuelo aun sacando llamas por las fauces, cuando alcanzo los setenta metros de altura comenzó a girar violentamente, cada vez más rápido y más alto. Hasta que solo se logro ver una gran esfera de fuego en el cielo. Solo duro unos pocos minutos ese espectáculo, porque en poco tiempo la gran esfera de fuego descendió rápidamente... dragón y jinete se habían unido para cabalgar los cielos junto al sol...   

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