En 1906, antes del inicio del levantamiento armado, estalló una huelga en la Mina de Cananea, Sonora y, al año siguiente, otra en Rio Blanco, Veracruz. Entre las demandas básicas de estas luchas se encontraban: jornada laboral de ocho horas; establecimiento de salarios mínimos; indemnizaciones por accidentes laborales; otorgamiento de pensiones; descanso dominical obligatorio, y abolición de las “tiendas de raya” de las haciendas que mantenían permanentemente endeudados a los peones, entre otras. Ambos movimientos fueron precursores sustantivos de la Revolución Mexicana de 1910.
De igual forma, el origen histórico de la seguridad social se encuentra en los movimientos y luchas sociales que se sucedieron durante el porfiriato, así como durante la Revolución Mexicana.
El movimiento tuvo gran impacto en los círculos obreros, agrarios y anarquistas a nivel internacional pues la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917 fue la primera en el mundo en reconocer las garantías sociales y los derechos laborales colectivos. Se estima que en el transcurso de la lucha murieron más de novecientas mil personas, civiles y militares.
Mucha gente tiene la idea de que la Revolución se inició gracias a Francisco Madero, pero la realidad es que desde el inicio del mandato de Porfirio Díaz hubo algunas sublevaciones de personas que pertenecían al antiguo régimen del liberal Sebastián Lerdo de Tejada. A continuación se enumeran algunas de estas sublevaciones.
• 1876: Mariano Escobedo
• 1877: Pedro Valdés
• 1878: Lorenzo Hernández, Javier Espino
• 1879: Miguel Negrete, Manuel Carreón, Francisco A. Nava, José del Río
Pero estas sublevaciones eran de tipo militar para tomar el poder, sin una ideología de cambio social y económico.
Fue hasta 1900 cuando surgieron los llamados "Clubes Liberales" en los que se agrupaban políticos de tradición liberal jacobina.
En 1901 se celebró el Congreso Liberal en San Luis Potosí promovido por Camilo Arriaga, durante 1902 y 1903 se llevaron a cabo múltiples protestas contra la reelección de Díaz, quien respondió con cárcel y muerte a los inconformes.
La acción más significativa fue la pancarta con la leyenda "La Constitución ha muerto..." en las oficinas del periódico El hijo de El Ahuizote.
El 20 de noviembre, Madero atravesó el puente internacional para impulsar el movimiento revolucionario en Ciudad Porfirio Díaz (Piedras Negras), pero no tuvo éxito y le fue preciso regresar a territorio norteamericano.
Esto parecía un completo fracaso pero en el curso de las semanas siguientes cambió el panorama y la revuelta comenzó a extenderse por muchos sitios a la par que se dejaba sentir, asimismo, la influencia de los Estados Unidos, que en la práctica favorecieron al maderismo al movilizar veinte mil soldados hacia la frontera mexicana para “mantener la neutralidad”, y al disponer que varios barcos de guerra se dirigieran a puertos mexicanos del Golfo.
Tales maniobras militares y navales fueron una presión para el gobierno porfirista.
Entre los Jefes rebeldes que se lanzaron a la rebelión en ese entonces, pueden mencionarse los siguientes; Emiliano Zapata, Ambrosio y Rómulo Figueroa, y Manuel Asúnsulo en Morelos; Salvador Escalante y Ramón Romero en Michoacán y Jalisco; Gabriel Hernández en Hidalgo y Pascual Orozco en Chihuahua entre otros. En Chihuahua las acciones de Abraham González fueron determinantes en los primeros días.
El día 21 se celebraron los Tratados de Ciudad Juárez, entre delegados porfiristas y revolucionarios, en donde se aceptaba la renuncia de Porfirio Díaz y de Ramón Corral.
El día 25 renunció a sus cargos y con ello llegó a su fin el porfiriato. Porfirio Díaz salió de la capital y en Veracruz se embarcó en el navío alemán Ipiranga, rumbo a Europa, en donde murió el 2 de Julio de 1915, en la ciudad de París

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